Greixonera ibicenca

greixonera

Me encanta conocer platos de otros lugares, aunque sean cercanos. Soy ignorante total en las distintas cocinas de la Península y me gustaría remediarlo. El primer paso ha sido esta ‘greixonera de Ibiza’, receta extraída directamente del magnífico blog Dit i Fet. Se trata de una especie de pudding hecho a base de ensamaida. Las fotos no quedaron demasiado bien pero es lo que tiene cocinar a horas intempestivas y no con toda la calma del mundo 🙂 Por eso, solo incluyo una imagen de antes del desmoldado.

Tuve un momento de pánico, ya que tras sacarlo del horno aquello no tenía aspecto de flan en absoluto (ver imagen). Pero tras el reposo y el desmoldado, aquello sí tenía aspecto de pudding 🙂 y apareció uno de los mejores postres que he podido probar…Sencillo y buenísimo.

Aquí os lo dejo…

GREIXONERA

Ingredientes

-4-5 ensaimadas (del día anterior, aunque si se hacen con las del día tampoco pasa nada)
-6 huevos
-400 gr de azúcar + 5 cucharadas para quemar
-1 litro de leche
– limón rallado
(También se añade 1 cucharada de canela, a mí no me gusta así que la obvié)
(Reduje los ingredientes a la mitad para hacer una cantidad más pequeña)

Primero, preparamos el caramelo poniendo las cucharadas de azúcar con un poco de agua al fuego. Cuando el caramelo está hecho, lo vertemos enseguida en el molde. Yo sé uno de pyrex, de esos transparentes. Luego, en un recipiente batimos los huevos y el azúcar. A continuación, añadimos la leche y el limón rallado (también la canela si queréis). En el molde añadimos las ensaimadas bien troceadas y luego, la mezcla de huevos y leche…
Horneamos a baño maría a 150ºC hasta que se haga completamente (una hora-hora y media). Entonces lo dejamos reposar 1 hora con la puerta entreabierta del horno. Cuando esto ya está, lo volvemos a dejar a reposar una noche en la nevera.

 

Macarons

 

El macaron que se conoce hoy en día es el macaron Gerbert, creado en los años 1880 en el barrio parisino de Beleville. A continuación, se dio a conocer al público gracias a dos establecimientos del Barrio Latino de París: el salón de té Pons, que ahora ya no existe, y la famosa casa Ladurée , que les daba diferentes tonalidades para diferenciarlos en función de su sabor. (Fuente)

El 20 de marzo fue el ‘Día de los Macarons’ (sí, ¡existe un día para todo!) y Gadgets de Cuina ofreció otra clase demostrativa. La verdad es que nunca había probado los macarons y el pedacito que probé ayer estaba delicioso. Aunque su fama se debe a los franceses, parece ser que el verdadero origen de este pastelito es Italiano. Se dice que procede de Venecia y que ‘maccherone’ era una ‘pasta fina’ que nació allí. Orígenes aparte, ¡están deliciosos!

Dejo la receta por aquí…espero hacerlos pronto y compartir la experiencia 🙂

Ingredientes

3 claras de huevo pasteurizadas  Esta cantidad de claras equivale a unos 50-75 gr.

30 gr azúcar

200 azúcar glas

125 gr harina de almendra

Colorantes en pasta

1) Se trituran bien en una picadora la almendra i el azúcar glas. Debe quedar muy muy fino, para que no existan grumos. Después deberá tamizarse también (esto es muy importante).

2) Montar las claras con el azúcar (Si se usan claras de huevo ‘normales’ deben guardarse en la nevera un mínimo de 3 días antes de usarlas, para ‘envejecerlas’ y evita que la clara sea firma ya que esto puede encoger los macarons). Asimismo, las claras montan mejor si están a temperatura ambiente. Se montan primero con una parte del azúcar y cuando están a medio montar, se añade el resto del azúcar aumentando la velocidad. Cuando las claras, al dar la vuelta del recipiente donde se hayan trabajo, no se caigan, estarán listas.

3) Ahora llega quizá la parte más importante: la mezcla de la almendra con el merengue realizado. Poco a poco, no de golpe removemos con una espátula de silicona y con movimientos envolventes de abajo hacia arriba para que coja aire ( a esto en francés es a lo que se llama ‘macaronner’). No debe quedarse nada pegado en las paredes ya que si no el macaron se agrietará. Cuando la mezcla esté bien mezclada, se va añadiendo el resto. De vez en cuando hay que extender la masa por las paredes del recipiente para asegurarnos de que no queden grumos.

4) Dividimos la masa y teñimos con colorante en pasta (no líquido). En este momento también se puede añadir aroma (concentrados, vainilla)…pero poco para que no diluya demasiado el sabor a almendra.

(Nota: Si se quieren hacer de chocolate, restar los gramos de chocolate a la almendra inicial añadida y tamizarlo también en los pasos previos)

5) Con una manga pastelera (quitándole previamente el aire) y sosteniéndola verticalmente, vamos rellenando el molde de macarons, no llenando la circunferencia entera (dejando espacio porque en el horno se expandirán un poquito). Damos unos golpecitos a la plancha para que se extienda la masa y se eliminen los picos realizados con la manga.

6) Por último, los dejamos en la nevera entre 30-45 minutos para lograr el efecto ‘faldón’ tan característico de los macarons y su textura brillante.

7) Con el horno precalentado a 155+C, calor arriba y abajo y ventilador los ponemos entre 12-14 minutos.

Dejamos enfriar bien al sacarlos del horno antes de desmoldarlos y ¡ya tenemos macarons! En caja metálica duran hasta 2 meses.  Podemos rellenarlos con ganache de chocolate (200 gr chocolate, 200 gr nata del 35%), añadirle pasta de frutas o hacer una crema pastelera combinada con avellanas, pistachos o café soluble. ¡Buenísimos!

 

 

 

Bundt de naranja… y llegó el fin de semana

He tenido una semana intensa,  pero por suerte por fin llegó el fin de semana. Para celebrarlo, ayer decidí hacer un bundt. Quería darme un capricho después de perder un par de kilos. No sé si los he perdido por la dieta o por el ritmo que llevo 🙂 Pero bueno, quería hacer algo dulce y estrenar un molde metálico de Bundt, ya que el de silicona no me acababa de convencer.  El resultado ha sido bastante bueno y creo que el molde ha tenido mucho que ver… La receta es casi idéntica a la que se propone en el magnífico blog My Lovely Food. En mi caso, varié un poco las cantidades para que no me saliera tan enorme y sobre todo, la cantidad de azúcar. Intento poner algo menos siempre de lo aconsejado. Lo mismo que con la mantequilla. Intento aligerar la receta lo máximo posible. Quizá no me quede tan perfecto pero quiero ir encontrando formas de hacerlo. Así pues, he seguido la receta antes indicada, con pequeñas modificaciones:

Ingredientes

350 gr de harina.
3/4 cucharadita de sal.
1/2 cucharadita de bicarbonato sódico y 1/2 de levadura Royal
100 gr de azúcar.
La piel rallada de una naranja.
1/2 cucharadita de  extracto de vainilla
100 gr de mantequilla, a temperatura ambiente.
3 huevos grandes.
125 ml de zumo de naranja recién exprimido
165 ml de Buttermilk (equivalente: leche con medio limón exprimido, tras dejarlo reposar 5 minutos)

Glasa: 125 ml de zumo de naranja fresco.
2 cucharadas de azúcar.
2 cucharadas de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.

Para decorar: azúcar glas

Primero, como siempre, habrá que precalentar el horno. Según la receta  a 190º, pero cada una conoce el suyo…En el mío, pobrecito, que está muy viejo, no se puede regular la temperatura. Engrasamos el molde con un poco de mantequilla, spray o le ponemos un poco de harina.
Mezclamos ahora los ingredientes secos: la harina, la sal, el bicarbonato sódico y la levadura Royal.
En otro recipiente, mezclamos con la batidora el azúcar con la piel de naranja y cuando esté bien aromatizada, le añadimos la mantequilla y la vainilla. Cuando esté bien todo bien mezclado, añadimos los huevos uno a uno hasta que quede todo bien integrado. Después de esto, ya podemos añadir el zumo de naranja y poco a poco, empezar a echar la harina en 3 veces, alternándolo con el buttermilk, que es lo que ayudará a darle esponjosidad. Luego ya podemos verter todo esto en el molde y hornear. Mi horno es potente y en media hora/40 minutos ya estaba. Como siempre, es mejor ir comprobando con un palillo si está bien cocido. Al terminarse, lo dejé 5 minutos dentro del horno apagado para que el contraste de temperatura no fuera demasiado. Por último, antes de desmoldar, es recomendable dejarlo enfriar unos 10 minutos. Se desmolda con mayor facilidad.

Ese tiempo es el que aproveché para preparar la glasa (En un cazo a fuego lento calentamos el zumo de naranja, el azúcar y la mantequilla, hasta que se reduzca a la mitad, algo que tarda unos 5 minutos).

Antes de aplicarla con un pincel de silicona, hice agujeritos con un palillo en el bizcocho para que así la glasa se filtrara.

Como paso final, le eché un poco de azúcar glas por encima…

¡Buen fin de semana!

Feliz año 2012 – Semifrío de mango y queso

Empieza un nuevo año y como siempre, llegan los propósitos. Uno de ellos en mi caso será el de poner en marcha este blog. Me gustaría recopilar aquí vídeos, recetas y todo lo que me llame la atención sobre cocina y vintage. Soy una novata en la cocina y espero aprender más este año…

Hoy os dejo con la receta que hice para Nochevieja. Aparte de estar buenísima, me ha hecho descubrir una fruta de la que me acabo de enamorar: el mango. Es una especie de ‘semifrío’ aunque no lleva helado y tiene textura de mousse sin llevar clara de huevo. En fin, está realmente buenísima y el sabor del mango le da un sabor inigualable. ¡ Un postre perfecto para dar la bienvenida al nuevo año… !

La receta la extraje de Saber Cocinar. Aquí os la dejo:

Ingredientes

150 grs. de mango
150 grs. de queso cremoso (Yo usé Mascarpone)
100 grs. de azúcar
6 grs. de gelatina neutra en polvo (yo usé 1 lámina de gelatina)
½ litro de nata para montar

Elaboración

1. Trituramos el mango pelado y troceado con el queso y el azúcar en la jarra de la batidora.

2. Añadimos a la pasta obtenida la gelatina en polvo, removemos bien y ponemos la mezcla al cocer y le damos un ligero hervor, retirando el recipiente del fuego en cuanto entre en ebullición.

3. Montamos la nata batiendo de forma constante hasta que coja cuerpo.

4. Una vez fría la primera elaboración, la mezclamos bien con la nata montada, rellenamos unos moldes individuales y los metemos en la nevera durante al menos una hora para que la crema coja cuerpo y se solifidifique.

Acompañar el pastel de queso y mango con pastas de té y decorar el plato con sirope de frambuesa.